15 de julio de 2011

Para mi viejo..

Si tuviera que escribirte no sabría por dónde comenzar, lo que primero te diría es gracias, me enseñaste que no todo es como parece ser. No siempre va ocurrir de la manera convencional, o mas tradicional. No siempre el padre se hace presente, no siempre es felicidad. A veces es mejor perder personas, pueden ser dañinas. No me debo guiar por los estereotipos, mi padre no es exactamente mi padre. Gracias a vos, entendí que no puedo confiar en las personas, que no debo dar mi corazón.
Entendí que no podés ser mi padre, porque yo sufriendo como estoy y vos jactandote en tus botellas de alcohol. Porque estoy cavando mi propia fosa y a vos no te importa. Fuiste tan ciego, tan egoísta, tan inmaduro y tan cruel.
Me escondo detrás de una sonrisa tan falsa como tus promesas, como tus palabras de contención. Me llegaste a enfermar, a traumar. Llegué a pensar que no te merecía, simplemente soy tan lacra que no puedo tener tu cariño, por mí no pudiste cambiar. 
Me refugio detrás de estas cicatrices que la autoflagelación me dejó como recordatorio de un padre violento y ausente en mi vida.
Cargo las secuelas, muchas veces rompo en llanto, siento no poder soportar más, no entiendo como lo lográs. Cada vez que aparecés es para volverme a herir sin piedad alguna. Acaso no reconoces que soy tu hija? Que alguna vez supiste decirme que siempre ibas a estar para mí? Olvidaste que solía decirte "el mejor papá del mundo"? Que te amaba hasta el cielo ida y vuelta?  Hoy entiendo cuánta inocencia contenía, pensarte solo me provoca odio, rencor y dolor.
Cómo puede ser tan ocurrente la vida, te recuerdo papá, era tan hermoso tenerte y que me quieras, saber que me protegías, que era tu nena. Hoy solo me duelen tus palabras, tu mirada hóstil, pretendes borrarme.
Sé que es lo mejor tenerte lejos, pero es tan doloroso este adiós porque a pesar de tanto sufrimiento los recuerdos siguen, aquellas carcajadas que solo con vos podía tener, nuestros juegos, la personalidad que me supiste dar. Tantas cosas te traen a mi mente, que se me hace imposible seguir.
Me pregunto porqué es tan así la vida, sé que hay muchas cosas injustas, pero porque exactamente vos fuiste mi injusticia, eras mi ídolo, te tenía en una estrella y caiste. Es verdad que dejaste un gran vacío en mi, es verdad que al hablar de vos rompo a llorar, es verdad que aún sos algo frágil en mí.
Lo que me duele de todo esto, es que parece afectarme a mi nomás, vos podés seguir tranquilamente, yo no. Sigo estancada esperando que algún día vengas y me pidas perdón, que me digas que va volver a ser como antes. Sé bien que es imposible lo que pido, pero si de verdad me amaste sé que algún día vas a volver. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario